Prevenir enfermedades bucodentales, una inversión para toda la vida
- Educar a la población, formar profesionales comprometidos y facilitar el acceso a servicios preventivos permitirá cuidar la salud bucodental de cada vez más personas
La salud bucodental es un componente fundamental del bienestar integral de las personas. Una boca sana nos permite alimentarnos adecuadamente, comunicarnos, sonreír con confianza y desarrollar nuestras actividades cotidianas sin dolor. Sin embargo, muchas veces la atención odontológica se busca únicamente cuando aparece una molestia intensa, una infección o la pérdida de una pieza dental. Esta visión debe cambiar: el mejor tratamiento siempre será aquel que evita que la enfermedad aparezca.
En México, la caries dental y las enfermedades periodontales continúan representando un importante problema de salud pública. La Secretaría de Salud informó en marzo de 2026 que siete de cada diez niñas, niños y adolescentes presentan caries. Por su parte, los resultados del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Patologías Bucales, SIVEPAB 2022, indican que solamente el 24.6 % de las personas de 2 a 19 años atendidas en los servicios de salud se encontraban libres de caries; es decir, aproximadamente tres de cada cuatro habían presentado esta enfermedad.
La caries se desarrolla por la interacción de bacterias, azúcares de la alimentación, condiciones individuales y una higiene bucal inadecuada. Si no se detecta y trata oportunamente, puede avanzar hasta ocasionar dolor, infección, dificultad para comer, ausentismo escolar o laboral e incluso la pérdida del diente. Aunque su frecuencia es elevada, la caries puede prevenirse mediante educación, alimentación saludable, higiene adecuada, uso de fluoruros y revisiones odontológicas periódicas.
La enfermedad periodontal también requiere especial atención. Se trata de un conjunto de alteraciones que afectan las encías y los tejidos que sostienen los dientes. Puede comenzar como gingivitis, manifestada por encías inflamadas o con sangrado, y avanzar hacia periodontitis, ocasionando movilidad y pérdida dental. Diversas fuentes oficiales estiman que entre la mitad y alrededor del 70 % de los adultos mexicanos presentan algún grado de alteración periodontal, aunque las cifras varían de acuerdo con la edad, la población examinada y los criterios utilizados.
Ante este panorama, en el Programa de Licenciado en Cirujano Dentista de la UAG, se otorga un énfasis especial a la prevención y a la promoción de la salud. La formación del futuro cirujano dentista no se limita a restaurar dientes o atender enfermedades ya establecidas; buscamos que nuestros estudiantes desarrollen las competencias necesarias para educar, orientar, identificar factores de riesgo y participar en intervenciones que beneficien a la comunidad.
Como parte de este compromiso, el programa académico cuenta con dos clínicas dedicadas exclusivamente a la prevención y promoción de la salud bucodental. En estos espacios, los estudiantes fortalecen sus conocimientos y habilidades mediante actividades educativas, detección de riesgos, control de placa dentobacteriana, técnicas de cepillado, aplicación de medidas preventivas y orientación personalizada. De esta forma, la atención clínica se complementa con una visión humana, social y comunitaria.
Recomendaciones
Para prevenir las principales enfermedades bucales, es recomendable que la población adopte las siguientes medidas:
- Cepillar los dientes por lo menos dos veces al día, especialmente antes de dormir, utilizando pasta dental con flúor.
- Limpiar diariamente los espacios entre los dientes con hilo dental o cepillos interdentales.
Reducir la frecuencia de consumo de dulces, bebidas azucaradas, refrescos, jugos industrializados y alimentos ultraprocesados. - Preferir agua simple y mantener una alimentación equilibrada.
- No fumar ni utilizar productos de tabaco, ya que aumentan el riesgo de enfermedad periodontal, pérdida dental y cáncer bucal.
- Cambiar el cepillo dental cuando las cerdas estén desgastadas o aproximadamente cada tres meses.
- Acudir periódicamente con el cirujano dentista, aunque no exista dolor, para detectar lesiones en etapas iniciales.
- Consultar oportunamente ante sangrado de encías, mal aliento persistente, sensibilidad, movilidad dental, úlceras que no cicatrizan o cualquier cambio dentro de la boca.
Actualmente, otro padecimiento que merece atención es el bruxismo, caracterizado por apretar o rechinar los dientes, ya sea durante el día o mientras se duerme. La Secretaría de Salud ha señalado una prevalencia de hasta 60 % entre adultos mexicanos de 30 a 59 años; no obstante, las estimaciones pueden variar considerablemente según la forma de diagnóstico.
El estrés, la ansiedad y la tensión emocional constituyen importantes factores desencadenantes o agravantes del bruxismo, aunque este es un padecimiento multifactorial que también puede relacionarse con trastornos del sueño, algunos medicamentos y otros factores individuales. Sus principales manifestaciones incluyen desgaste o fractura de los dientes, dolor de cabeza, cansancio de los músculos faciales, rigidez mandibular, sensibilidad dental y molestias en la articulación temporomandibular.
Para disminuir sus efectos es recomendable aprender a reconocer y evitar el apretamiento durante el día, mantener los dientes separados cuando la mandíbula está en reposo, mejorar los hábitos de sueño, realizar actividad física, practicar técnicas de respiración y buscar alternativas saludables para controlar el estrés. También se aconseja moderar el consumo de cafeína y alcohol, especialmente por la noche. Cuando existen dolor, desgaste dental o síntomas frecuentes, debe acudirse con el odontólogo para una valoración completa. En algunos casos puede indicarse una guarda o férula oclusal elaborada de manera personalizada, pero esta no debe comprarse ni utilizarse sin supervisión profesional.
La prevención comienza con pequeñas decisiones diarias. Educar a la población, formar profesionales comprometidos y facilitar el acceso a servicios preventivos permitirá conservar los dientes durante más años, evitar tratamientos complejos y mejorar la calidad de vida. Cuidar la salud bucodental no debe considerarse un lujo ni una acción secundaria: es una responsabilidad compartida y una inversión permanente en la salud.
