Descubre cómo IMAX revolucionó el cine con La Odisea
- De documental sobre la naturaleza a la hazaña millonaria de Christopher Nolan: así cambió el formato más ambicioso del cine.
Ciudad de México.- Christopher Nolan marcó un nuevo hito cinematográfico al filmar La Odisea completamente con cámaras IMAX de 70 mm. Esta megaproducción con un presupuesto cercano a los 250 millones de dólares utilizó más de dos millones de pies de película, donde el gasto exclusivo en material fotosensible superó los tres millones de dólares.
Nacido en 1967 gracias a un grupo de cineastas canadienses, el formato IMAX ofrece una definición y escala superiores al cine tradicional. Su primera película íntegra fue el documental North of Superior en 1971. Durante décadas, la tecnología permaneció ligada casi en exclusiva a proyectos sobre ciencia, exploración y naturaleza.
El alto costo de producción explica su uso limitado en la industria. La tecnología utiliza un negativo de 65 mm desplazado horizontalmente con 15 perforaciones por fotograma, lo que triplica el estándar de gran formato. Este proceso logra un nivel de detalle excepcional a cambio de un enorme consumo de película y una logística compleja.
Una investigación de la plataforma Spoiler.mx revela las cifras detrás del formato. Una cámara IMAX vale entre 500 mil y un millón de dólares, con un alquiler semanal de hasta 20 mil dólares. Además, el procesamiento de la película virgen añade entre 2.40 y 4 dólares por pie, sumando cifras millonarias en proyectos de gran escala.
Para evitar estos costos, la mayoría de las superproducciones prefiere una estrategia híbrida. Los estudios suelen filmar solo secuencias específicas en IMAX o emplear copias digitales de 70 mm. Este es el caso de títulos como Duna: Parte Tres, los cuales no se capturan nativamente en película de 15 perforaciones.
A pesar de sus limitaciones, el negativo gigante de IMAX mantiene el estándar visual más ambicioso del cine. La Odisea demuestra que el formato fotoquímico de gran formato sigue vivo y ofrece una profundidad e inmersión imposibles de replicar en pantallas digitales.
