No es solución estética: semaglutida requiere acompañamiento clínico

No es solución estética: semaglutida requiere acompañamiento clínico

Salud - 7 de agosto de 2025

Ciudad de México. – El uso de medicamentos para pérdida de peso, como la semaglutida, ha crecido de forma acelerada en los últimos años, impulsado por figuras públicas y redes sociales. Aunque su aplicación ha mostrado eficacia en ciertos casos de obesidad, especialistas advierten sobre los riesgos de utilizarla sin supervisión médica y sin criterios clínicos adecuados.

El Dr. José Antonio Castañeda, cirujano bariátrico y metabólico con más de dos décadas de experiencia, explica que la semaglutida actúa como un agonista del receptor GLP-1, lo que ralentiza el vaciamiento gástrico, genera saciedad y regula el apetito. Este efecto permite reducir la ingesta calórica, pero advierte que su efectividad está condicionada a cambios permanentes en el estilo de vida.

“Si no se acompaña de una alimentación equilibrada, actividad física y seguimiento clínico, hay un alto riesgo de rebote al suspenderlo”, explicó el especialista. Un estudio publicado en Diabetes, Obesity and Metabolism demostró que, al cabo de un año de haber interrumpido el tratamiento, los pacientes recuperaron en promedio el 67?% del peso perdido, incluso si continuaban bajo intervención nutricional.

No es una herramienta estética

La semaglutida no está indicada para todas las personas. Las guías clínicas internacionales, como las de la FDA y la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad, recomiendan su uso solo en pacientes con un índice de masa corporal (IMC) superior a 27 con comorbilidades, o mayor a 30 sin necesidad de otra condición. Castañeda advierte que muchos la consumen únicamente por razones estéticas, motivados por modas en TikTok o Instagram.

“En consulta vemos a pacientes que han perdido peso, pero presentan efectos adversos como náuseas, vómitos o pancreatitis. Al no saber cómo manejarlos, abandonan el tratamiento de forma abrupta y sufren una fuerte reganancia de peso”, advirtió.

Entre los efectos secundarios más comunes se encuentran náuseas, vómitos, llenura, estreñimiento y fatiga, así como complicaciones más severas como pancreatitis o parálisis gástrica. También se han reportado alteraciones en la motilidad intestinal y reactivación de colitis.

A esto se suman riesgos sanitarios derivados de la proliferación de versiones falsificadas de Ozempic, una de las presentaciones comerciales más conocidas de semaglutida, cuya calidad y seguridad no están garantizadas.

Una enfermedad compleja, no una moda

El Dr. Castañeda subraya que la obesidad debe tratarse como una enfermedad crónica y compleja, y no como un problema estético. En casos de obesidad severa o riesgo metabólico elevado, señala que la cirugía bariátrica puede ofrecer mejores resultados a largo plazo que el uso de fármacos.

“Los pacientes pueden perder entre 50?% y 70?% del exceso de peso y mantenerlo por más de una década, además de controlar enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión o apnea del sueño”, detalló.

Finalmente, el especialista insiste en que ningún tratamiento debe iniciarse sin el acompañamiento de un equipo médico. “Ni las inyecciones ni las cirugías deben considerarse atajos. Son herramientas que requieren criterio clínico, evaluación individual y seguimiento profesional”, concluyó.
Etiquetas: SaludObesidad

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