Rafael Prieto Meléndez, técnico académico del Instituto de Ciencias Aplicadas y Tecnología (ICAT) y líder del equipo en la UNAM, precisó que el Módulo Experimental para el Diseño Iterativo de Subsistemas Satelitales versión 2 (Experimental Module for Iterative Design for Satellite Subsystems, EMIDSS-2) fue llevado a la estratósfera en una plataforma suborbital como parte de la campaña primavera-verano Fort Sumner 2021 del programa Columbia Scientific Balloon Facility (CSBF) de la NASA.

• Universitarios participaron, junto con instituciones educativas nacionales e internacionales, en la creación de componentes

Ciudad de México.- Por segunda ocasión, la NASA probó en un vuelo suborbital dispositivos creados por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Instituto Politécnico Nacional, los cuales son piezas clave para la construcción de un nanosatélite tipo CubeSat.

Rafael Prieto Meléndez, técnico académico del Instituto de Ciencias Aplicadas y Tecnología (ICAT) y líder del equipo en la UNAM, precisó que el Módulo Experimental para el Diseño Iterativo de Subsistemas Satelitales versión 2 (Experimental Module for Iterative Design for Satellite Subsystems, EMIDSS-2) fue llevado a la estratósfera en una plataforma suborbital como parte de la campaña primavera-verano Fort Sumner 2021 del programa Columbia Scientific Balloon Facility (CSBF) de la NASA.

“El sistema que desarrollamos fue montado en una de estas plataformas y el martes pasado tuvo su vuelo” partió de Nuevo México, alcanzó una altura máxima de 36 kilómetros sobre el nivel del mar, y viajó junto con equipos de dos universidades de Estados Unidos, así como uno más de la NASA, explicó el maestro en ingeniería.

El módulo, precisó el experto del Grupo de Modelado y Simulación de Procesos, se utiliza para probar en condiciones de espacio cercano, y así evaluar y validar tecnologías de subsistemas que más adelante integrarán en satélites, los cuales, antes de ser enviados al espacio, deben ser evaluados en condiciones de vacío, temperaturas extremas y radiación cósmica.

“El desarrollo de la misión cambió un poco en sus objetivos originales, pues estaba pensada para viajar hace un año, pero a consecuencia de la pandemia se tuvo que suspender las actividades programadas para el año pasado, y esto hizo que cambiaran las condiciones en las que se realizaron los vuelos, pues no podría estar ningún miembro del equipo presencialmente cuando fuera integrado en la góndola para volar”, recordó.

Ante esta situación, los universitarios realizaron modificaciones en el plan y en vez de incluir un modelo de un satélite tipo CubeSat con paneles solares desplegables, algo muy parecido a un satélite real, cambiaron a un sistema similar pero más compacto con todo integrado que funcionara automáticamente con solo un interruptor de encendido y apagado, pues no habría ningún especialista que pudiera hacer los ajustes en el sitio, explicó.

Prieto Meléndez añadió que el sistema participó en el vuelo de la plataforma Mullenax Test Flight 1 Flight # 710N, el pasado 8 de junio, y ahora deben esperar a que la NASA envíe de regreso el artefacto para realizar la evaluación de su funcionamiento.

Estudio de la ionosfera

Los equipos probados por la NASA fueron fabricados en colaboración con el Centro de Desarrollo Aeroespacial (CDA) del IPN. Se trata de una computadora de abordo, sensores de temperatura, humedad, presión ambiental, radiación electromagnética (desde luz ultravioleta hasta la visible), una unidad de medición inercial (IMU, por sus siglas en inglés), un magnetómetro, además del uso de paneles solares para captación de energía, los cuales serán útiles cuando el equipo se encuentre en el espacio.

“El propósito final es desarrollar satélites de carácter científico de tipo CubeSat que puedan ser puestos en órbita. En particular esta plataforma es parte de lo que llamamos el programa espacial TEPEU, que consiste en el desarrollo de satélites para estudiar la ionosfera y relacionar los fenómenos que ocurren ahí con eventos geofísicos que se presentan a nivel del suelo”, abundó el científico.

Los equipos que probó la NASA serán parte de estos satélites y se espera que el TEPEU-1 esté en condiciones de ser puesto en órbita en un periodo de dos años y para ello se colabora también con la Universidad de Colima, el Centro de Investigación Científica y Tecnológica de Guerrero; el Colegio de Posgraduados, campus Tabasco; la Universidad Carlos III de Madrid; la Universidad Complutense de Madrid; y el Instituto de Investigación Espacial de la Academia Rusa de Ciencias.

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