• El estado de los bosques del mundo destaca las iniciativas de conservación en Colombia, el Amazonas, Guatemala y Bolivia.

Santiago, Chile.- Se necesitan acciones urgentes para salvaguardar la biodiversidad de los bosques del mundo, según la última edición de El estado de los bosques del mundo (SOFO, por sus siglas en inglés), publicada hoy.

Estos valiosos no sólo son parte fundamental del medio ambiente, sino de las vidas de la personas que habitan los paisajes forestales: según el SOFO, 8 millones de personas que dependen de los bosques en América Latina son pobres, y representan aproximadamente el 82 por ciento de los pobres extremos rurales de la región.

El SOFO informa que África tuvo la mayor pérdida neta de área forestal en 2010–2020, con una pérdida de 3,94 millones de hectáreas por año, seguida de América del Sur, que perdió 2,6 millones de hectáreas por año. Sin embargo, desde 1990, las pérdidas de América del Sur han disminuido sustancialmente.

Si bien América Latina aún necesita reducir sus tasas de deforestación, el informe SOFO también destaca experiencias positivas en el uso y conservación sostenible de los bosques en varios países.

Castaña amazónica: piedra angular de la conservación del bosque amazónico

La castaña amazónica (la semilla del árbol de la selva tropical Bertholletia excelsa) es la única semilla comestible comercializada a nivel mundial que es cosecha de la naturaleza por recolectores forestales. En las últimas décadas, la cosecha de la castaña amazónica ha apoyado la “conservación mediante el uso” de millones de hectáreas de bosque amazónico por parte de decenas de miles de hogares rurales.

Estos frutos secos contribuyen significativamente a los medios de vida locales, las economías nacionales y el desarrollo forestal en una gran área geográfica, generando decenas de millones de dólares en valor de exportación anual en Bolivia, Brasil y Perú. Los usuarios de este recurso han desarrollado sistemas de manejos propios que sostienen la productividad.

Conectando ecosistemas para conservar la naturaleza y la cultura en el Caribe colombiano

Desde 2016, la de cinco años Conexión BioCaribe ha estado trabajando para reducir la degradación y fragmentación de los valiosos ecosistemas en la región del Caribe del norte de Colombia.

Los resultados hasta ahora incluyen 13 500 hectáreas de nuevas áreas protegidas y otras 116 000 hectáreas en proceso de creación; 5 000 hectáreas cultivadas bajo modelos alternativos de producción sostenible, con más de 1 500 familias que han participado en escuelas de campo para agricultores; 1 300 hectáreas de zonas de amortiguamiento de áreas protegidas establecidas con planes de producción sostenibles; y 68 000 hectáreas de conservación y uso sostenible de los recursos naturales.

Guatemala: concesiones comunitarias en la Reserva de la Biosfera Maya

La Reserva de la Biósfera Maya fue creada en 1990 para proteger el área más grande de bosque tropical en América Central. Ocupa alrededor de 2,1 millones de hectáreas, incluidas 767 000 hectáreas bajo protección estricta, 848 400 hectáreas bajo uso múltiple (incluidas concesiones) y 497 500 hectáreas de propiedades privadas en la zona de amortiguamiento. Se han adjudicado alrededor de 533 000 hectáreas de concesiones en el área de usos múltiples, con objetivos explícitos de conservación.

Los resultados en términos de conservación de la biodiversidad en las concesiones incluyen niveles sostenibles de extracción de madera, control exitoso y menor incidencia de incendios forestales, mantenimiento de poblaciones de jaguares y deforestación de nivel bajo o igual a cero, lo que resultó en un aumento del 0.1 por ciento en la cubierta forestal entre 2016 y 2017.

Iniciativa de etiquetado apoya miel producida por mujeres bolivianas

La iniciativa Mountain Partnership Products (MPP) es un esquema de certificación y etiquetado que brinda apoyo técnico y financiero a los pequeños productores de montaña. Uno de los productos respaldados por dicha iniciativa es la miel de abejas de la especie Tetragonisca angustula, un producto forestal indígena cuidadosamente cosechado por una cooperativa de 160 mujeres de la comunidad guaraní en el Parque Nacional Serranía del Iñao, provincia del Chaco, Bolivia.

Las familias guaraníes han criado abejas desde la antigüedad. Sin embargo, la miel se ha convertido en un bien raro, ya que la deforestación y la introducción de abejas europeas más productivas ha reducido la distribución de las 350 especies de abejas sin aguijón conocidas. Perfectamente adaptadas al entorno local, las abejas sin aguijón son polinizadores cruciales; por lo tanto, esta iniciativa ayuda no solo a mantener los medios de vida de los apicultores y conservar las abejas, sino también a mantener la biodiversidad vegetal existente mediante la polinización.

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