• Es necesario eliminar quemas agrícolas y aplicar políticas públicas de prevención para evitarlos, afirmó Víctor Magaña Rueda, del Instituto de Geografía de la UNAM

Ciudad de México.- Los incendios no brotan espontáneamente, son consecuencia de un mal manejo del fuego y de los recursos naturales; asimismo, los desastres no son naturales ni culpa de la naturaleza, sino resultado de la combinación de una amenaza (natural) y una vulnerabilidad (socialmente construida), afirmó Víctor Magaña Rueda, investigador del Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM.

Los incendios forestales son un gran problema ambiental en México y el mundo, y aumentan cuando disminuye la precipitación y aumenta la temperatura. Para evitarlos es necesario eliminar las quemas agrícolas (como la agricultura de roza, tumba y quema), así como diseñar y aplicar políticas públicas de prevención, dijo.

En conferencia de medios, donde se refirió a los incendios en Australia, indicó que para la ocurrencia de un incendio deben converger factores como condiciones climáticas peligrosas: sequía meteorológica, altas temperaturas, baja humedad del aire, vientos intensos y descargas eléctricas. Además, condiciones de vulnerabilidad como actividades humanas que utilizan fuego, y vegetación dominante con propensión a incendiarse.

Australia

Sobre el caso de Australia, Magaña Rueda señaló que en la mayor parte de ese territorio llueve poco, y a finales de 2019 hubo una gran sequía, con escasa formación de nubes (previas a la precipitación).

“De octubre a diciembre de ese año llovió mucho menos de la mitad de lo esperado; quizá sea la peor sequía meteorológica en más de un siglo, que incluye atmósfera con poca humedad y temperaturas muy altas”. Otro factor que contribuyó es que la vegetación se encontraba anómalamente seca, en condición de estrés hídrico severo, precisó.

México

En el caso de nuestro país, expuso que factores naturales como la sequía meteorológica, las altas temperaturas y el estrés hídrico de la vegetación esclarecen en parte los incendios forestales, pero no se puede explicar su número y afectación sin tomar en cuenta la actividad humana.

Subrayó que en México faltan políticas públicas que desincentiven el uso del fuego en la agricultura, y lograr acuerdos entre, por ejemplo, las secretarías de Medio Ambiente y Recursos Naturales, y de Agricultura y Desarrollo Rural.

Para Magaña, los socioecosistemas deben estar en el centro de los problemas ambientales. “El contexto de vulnerabilidad es determinante para establecer el impacto que el clima cambiante y otros peligros pueden tener en nuestra vida”, concluyó.

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