El libro cuenta con tres textos de investigadores del INAH: “La recuperación social de un documento colonial”, del antropólogo Tomás Villa Córdoba, de la CNCPC; “Tetelpan, un sitio arqueológico entre montañas y barrancas al sur de la Ciudad de México”, de la investigadora de la Dirección de Salvamento Arqueológico, Rosa María Reyna Robles, y “Los códices Techialoyan. Símbolo de resistencia”, del director de la BNAH, Baltazar Brito Guadarrama.
  • El manuscrito del siglo XVIII ahonda en la historia de ese poblado del poniente de la capital del país; la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia colaboró en la edición de la publicación

Ciudad de México.- Más allá del patrimonio cultural, paleontológico, arqueológico e histórico, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), participa en la preservación de la identidad de los pueblos originarios, una más de sus funciones sustantivas.

Por tal razón, la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH) mantiene abiertas sus puertas para aquellas personas o comunidades que quieran acudir a este recinto en busca de sus raíces, destacó el director del repositorio, Baltazar Brito Guadarrama.

El especialista expuso que un caso ejemplar de la colaboración entre la instancia que él dirige y los pueblos originarios, es la publicación del libro Códice Techialoyan de Santa María Tetelpan, un manuscrito del siglo XVIII que ahonda en la historia de este poblado ubicado al poniente de la Ciudad de México, en la parte alta de la Alcaldía Álvaro Obregón.

Editado de manera independiente, el volumen contiene ocho ensayos que hablan sobre el devenir histórico de ese documento y de la propia comunidad; incluye además una copia facsimilar del Códice de Santa María de la Natividad Tetelpan o Códice Coyoacán, como también es conocido.

Brito Guadarrama explicó que, en un primer momento, los habitantes de ese territorio añejo, solicitaron apoyo para investigar y realizar la publicación del manuscrito redactado en náhuatl. “Empezamos a platicar sobre el interés que tenían por revitalizar la vida del pueblo, en virtud de que era antiguo, al que la ciudad se ha ido comiendo paulatinamente, en detrimento de su identidad; por lo que buscan no perder sus tradiciones y costumbres, dando a conocer quiénes eran en la antigüedad”.

Cuando el también etnohistoriador manifestó conocer el códice, aunque no físicamente, los habitantes de Tetelpan también le solicitaron ayuda para acceder a él, por lo que les recomendó escribir una carta a Neil Safier, director de la Biblioteca John Carter Brown, de la Universidad Brown en Providence, en Rhode Island, Estados Unidos, en virtud de que ahí se encuentra el documento original, y le comentaran su inquietud e intención de hacer un libro con imágenes en alta resolución.

“Por suerte, Safier vino a México y pude hablar con él. Además de aceptar dar las imágenes en el formato solicitado, apoyó con un recurso para la realización del libro; otra parte la proporcionó la Secretaria de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes, del Gobierno de la Ciudad de México, y nosotros apoyamos con la gestión y coordinación de todos los esfuerzos”.

Sobre el códice, el titular de la BNAH comentó que se trata de un manuscrito de los que se conocen como Techialoyan —el primero que se estudió fue el de San Antonio la Isla Techialoyan, del Estado de México, por parte del historiador Federico Gómez de Orozco—, de los cuales hay cerca de 60, la mayor parte de ellos manufacturados en el siglo XVIII, y cuya temática principal es la defensa de la tierra, pues, en su momento, fueron presentados ante autoridades españolas con la finalidad de demostrar la posesión ancestral de territorios y, así, evitar graves despojos.

Tales documentos fueron hechos en respuesta a un proceso histórico llamado composiciones de tierras, que la Corona española llevó a cabo desde los siglos XVI y XVII, y que retomó en el XVIII. “Los pueblos no tenían documentos, sobre todo los pequeños, para comprobar que eran poseedores ancestrales de la tierra, por lo que los elaboraron como prueba fehaciente en las disputas que llevaron a cabo contra la monarquía española”, indicó Brito Guadarrama.

Expuso que casi todos esos códices fueron pensados con la misma particularidad: consignar a los ancestros del pueblo, a los fundadores o a quienes encabezaron algún evento importante, como recibir una merced o defender la tierra, también se incluye a los principales actores políticos de la época; destaca la presencia de algunas mujeres ataviadas como guerreras, con su carcaj y vestidas con pieles de animales, algo poco común en este tipo de representaciones.

Por su parte, la integrante de la Asamblea Tetelpan Pueblo Vivo AC, María del Carmen Olalde González, explicó que un compañero de ellos, Luis Alberto García González, localizó en internet un códice sobre Tetelpan, pero no sabían su procedencia, por lo que, derivado de la fractura que presentó la cruz atrial de la parroquia de Santa María de la Natividad, en 2018, contactaron al antropólogo de la Dirección de Atención Integral a Comunidades, de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) del INAH, Tomás Villa Córdoba, a quien le comentaron la existencia del documento, y este, a su vez, les mencionó la importancia del mismo.

Por tal razón, contactaron al director de la BNAH, para que mediara con la institución estadounidense y pudieran difundir el texto histórico a través de un libro con imágenes en alta resolución.

Olalde González subrayó que la publicación viene a representar la identidad, el arraigo y el territorio. En este momento, solo la parte donde está ubicada la parroquia de Santa María de la Natividad de Tetelpan y cuatro calles adyacentes cuentan con el reconocimiento de pueblo originario.

“Pero el pueblo, su territorio, según el códice, incluye lo que actualmente es el Periférico hasta la colindancia con las alcaldías Cuajimalpa y Magdalena Contreras. Los caseríos principales estaban en su centro, posteriormente, los terrenos fueron fraccionados y dieron vida a los pueblos de San Bartolo y Santa Rosa, pero Tetelpan data de hace mil 200 años antes de nuestra era, de ahí su importancia y relevancia”, subrayó.

El libro cuenta con tres textos de investigadores del INAH: “La recuperación social de un documento colonial”, del antropólogo Tomás Villa Córdoba, de la CNCPC; “Tetelpan, un sitio arqueológico entre montañas y barrancas al sur de la Ciudad de México”, de la investigadora de la Dirección de Salvamento Arqueológico, Rosa María Reyna Robles, y “Los códices Techialoyan. Símbolo de resistencia”, del director de la BNAH, Baltazar Brito Guadarrama.

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