Por: Liliana Alvarado Sánchez 

Cuautitlán, México.- El desabasto de agua es un problema que en las últimas décadas ha cobrado más relevancia, pues según datos del Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) realizado en 2018 se estimó que, por cada grado de calentamiento global, aproximadamente un 7% de la población mundial estará expuesta a una disminución de al menos el 20% de los recursos hídricos renovables. Por tanto, resulta urgente implementar soluciones a esta catástrofe mundial.

Para contribuir al buen aprovechamiento del agua y otros recursos naturales, desde 2017 la FES Cuautitlán implementó el programa de servicio social “Diseño, desarrollo y monitoreo de ecotecnias para la producción agropecuaria sustentable a partir del aprovechamiento de los residuos generados en la FESC”, que actualmente da servicio al Centro de Enseñanza Agropecuaria (CEA) y de forma constante está en búsqueda de propuestas encaminadas al cuidado medioambiental.

A partir de éste, surgió la habilitación de un humedal natural creado por el universitario Óscar Monroy Olguín, egresado de la carrera de Ingeniería Agrícola, quien con la asesoría del maestro Rubén Vargas Márquez, jefe de la Unidad Agrícola del CEA, ideó la manera de implementar canales de captación de agua a un contenedor que se originó de manera natural en las instalaciones de la Facultad.

Beneficios para el medio ambiente y la Facultad

De acuerdo con Óscar Monroy, un humedal es una superficie de tierra que se mantiene en inundación permanente o de forma temporal, permitiendo el desarrollo de una gran diversidad de poblaciones de flora y fauna, acuáticas y terrestres. Su importancia radica en brindar servicios ecosistémicos a las poblaciones que habitan en estos refugios naturales. Además de que se aprovecha la captación del vital líquido.

La formación de estos espacios puede ser natural, como los lagos, ríos, manglares, canales de río, cultivos de arroz y presas, o artificial para almacenar y depurar el agua proveniente de aguas residuales o contaminadas, con el objetivo de utilizarla con fines productivos.

El universitario detalló que estas zonas ayudan al ser humano en la obtención de alimentos y de materia prima, para la construcción o transformación, ya que son reguladores de temperatura y controlan inundaciones, entre algunas de sus bondades. En el ámbito agrícola, sirven como sistemas de captación de agua, que puede ser usada para el riego en tiempos de sequía o en sitios donde no se  tiene la cantidad suficiente del líquido por precipitación.

Específicamente en la Facultad, la habilitación del humedal permitió recuperar un área que se utilizaba como depósito de residuos sólidos urbanos. Además, se lograron contener las inundaciones atípicas derivadas de accidentes del manejo del agua de riego y las que ocurrían en el periodo de lluvias en el estacionamiento del Hospital de Equinos.

También, gracias a este ecosistema, ahora se obtienen forrajes de mejor calidad para alimentar a los caballos que se atienden en el nosocomio y se espera que próximamente éste se convierta en un un hábitat adecuado para el desarrollo de fauna nativa, aves migratorias y de resguardo para polinizadores.

Cabe destacar que actualmente se trabaja con la Estación Meteorológica de esta unidad multidisciplinaria, a fin de hacer un mejor análisis del balance hídrico (entradas y salidas del agua) del humedal, lo que da muestra del carácter multidisciplinario de este proyecto.

Por otra parte, el maestro Vargas explicó que el humedal contribuye a la formación académica de los estudiantes de Ingeniería Agrícola y Medicina Veterinaria y Zootecnia de esta casa de estudios, ya que a partir de él se pueden llevar a cabo prácticas en tópicos como botánica, entomología, uso de forrajes alternativos, ornitología, herpetología e hidrología,  entre otros.

Asimismo, como resultado de esta investigación se crearon un catálogo digital, una colección botánica de la vegetación semiacuática y acuática que ahí habita, un protocolo de colecta de plantas arvenses y ruderales, así como mapas de la vegetación y de las zonas inundables.  Estos materiales de consulta se llevaron a cabo con la información recabada en los análisis de adaptación del humedal, los cuales permitirán continuar con éste y dar pie a otros proyectos agrícolas y pecuarios.

Adaptación, estado actual y metas del humedal

Para efectuar este proyecto multidisciplinario, el egresado de Ingeniería Agrícola trabajó en dos fases: la primaria en la que llevó a cabo el acondicionamiento del área y la secundaria, en la que efectuó un monitoreo para el control y manejo de la humedad, así como para conocer la composición botánica del lugar.

El proceso de adaptación del humedal inició con el retiro de residuos orgánicos del terreno y la delimitación física con materiales que resultaron de la poda de árboles y arbustos de esta Facultad. Posteriormente, se realizó el establecimiento y mantenimiento de canales de drenaje, captación y distribución de agua.

Después, se llevó a cabo la determinación del balance hídrico y de las zonas inundables,  la determinación de la textura del suelo e índice de infiltración y la descripción de la vegetación semiacuática y acuática del lugar (alrededor de doce especies localizadas con predominancia de familias  Cyperaceae y Typhaceae). Así fue como descubrieron que este ecosistema cumplía con los principales atributos que debe tener un humedal.

A pesar de que  las actividades del proyecto se interrumpieron por la actual contingencia, la construcción de este espacio ya tiene un avance del 80% y se retomará en tanto las autoridades sanitarias lo determinen.

Gracias al compromiso del universitario, se planea que éste sea un humedal bien establecido. El objetivo es que los aspectos técnicos y científicos puedan emplearse en otras áreas de esta Facultad, otras entidades universitarias e instituciones interesadas en adquirir este conocimiento en beneficio del medio ambiente, un aspecto que será parte de su proyecto de titulación.

Entre otras metas, Óscar Monroy contempla adecuar un área de visita para la comunidad y una estancia para los pacientes del Hospital de Equinos. Mientras que el maestro Vargas continuará con el monitoreo de las especies de flora y fauna que habitan en el humedal, pues ha notado un mayor avistamiento de diferentes especies de aves durante los periodos de menor afluencia.

En este sentido, el académico destacó a este ecosistema como una importante área de amortiguamiento y refugio animal y vegetal, más que como una simple fuente de captación de agua. Por tanto, invitó a estudiantes y docentes a participar en la conservación de este espacio y al desarrollo de ecotecnias.

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