Otumba: la basura es reflejo de un gobierno omiso

Otumba: la basura es reflejo de un gobierno omiso

Estado de México - 27 de agosto de 2025

Por David Espinosa 

El cierre del basurero municipal en la colonia Jacarandas no es un golpe de la PROPAEM contra la ciudadanía, como pretende hacerlo ver el Gobierno Municipal de Otumba en su comunicado. Es, en realidad, la consecuencia directa de años de negligencia y de un manejo irresponsable de los residuos sólidos por parte de la propia autoridad municipal.

El Ayuntamiento intenta deslindarse diciendo que la clausura fue una decisión estatal. Pero no hay que olvidar lo esencial: el manejo de la basura es responsabilidad exclusiva del gobierno municipal. No se trata de un servicio opcional, es un mandato legal. Culpar a la PROPAEM es, en los hechos, un intento de ocultar la incompetencia de quienes han administrado Otumba.

Lo que había en Jacarandas nunca fue un relleno sanitario. Era un tiradero a cielo abierto donde el Ayuntamiento se limitaba a cubrir con tierra los montones de desechos, como si eso bastara para resolver el problema. Una simulación que ignoró por completo la NOM-083-SEMARNAT-2003, que establece criterios obligatorios para la disposición final de residuos: control de lixiviados, manejo de gases, impermeabilización del suelo, monitoreo ambiental. Nada de eso existía en Otumba.

El resultado está a la vista. La ciudadanía se queda hoy sin recolección de basura, cargando con la improvisación y el abandono oficial. Y lo más grave: las autoridades actúan como si la responsabilidad no fuera suya, como si fueran simples espectadores de un conflicto que ellos mismos provocaron por omisión.

La crisis de la basura en Otumba no se resolverá con comunicados que llaman a la paciencia ni con prohibiciones para que la gente no saque sus bolsas a la calle. Se resolverá cuando el gobierno municipal asuma con seriedad su papel, deje de cubrir basura con tierra y empiece a gestionar con responsabilidad un servicio que afecta la salud pública y el medio ambiente.

El presidente municipal, Hilarión Coronel, no puede seguir escondiéndose detrás de comunicados. Su deber es ofrecer soluciones reales, transparentes y acordes a la ley. La basura en Otumba no solo huele en las calles: también evidencia la incapacidad de su gobierno.
Etiquetas: Opinión

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