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Abrirá Cerro de Las Ventanas, la cuarta zona arqueológica de Zacatecas

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  • Ubicada en el municipio de Juchipila, representa además la número 193 que abre el INAH en el país

Ciudad de México.- Flanqueado por las sierras Morones y Nochistlán, el Cañón de Juchipila ha sido hábitat propicio para el desarrollo de grupos humanos durante siglos, ejemplo de ello es el Cerro de Las Ventanas, que este viernes 2 de agosto se convertirá en el cuarto sitio arqueológico abierto al público en el estado de Zacatecas, gracias a un proyecto integral de investigación y conservación impulsado por la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

La zona arqueológica, ubicada en las inmediaciones del poblado El Remolino, representa además la número 193 que abre el INAH en el país, informó el coodinador nacional de Arqueología, Pedro Francisco Sánchez Nava.

Se trata, dijo, de un sitio de suma importancia para la investigación científica, ya que el Valle de Malpaso —al que pertenece— ha tenido una intensa dinámica de flujos poblacionales prehispánicos hacía el norte de México.

Laura Solar Valverde, Luis Martínez Méndez y Peter Jiménez Betts, arqueólogos del Centro INAH Zacatecas, quienes desde hace cinco años lideran esta iniciativa de investigación, explicaron que, a diferencia de lo que se piensa, el antiguo asentamiento integra muchos más vestigios arqueológicos de diversas temporalidades, los cuales se distribuyen prácticamente en toda la elevación y en otras aledañas como el Cerro Chihuahua.

Próximos a las faldas del Cerro de Las Ventanas, se han localizado vestigios de la tradición tumbas de tiro, que datan de los primeros siglos de nuestra era, hace aproximadamente dos milenios. Estas sociedades sedentarias practicaron la agricultura aprovechando un meandro del río Juchipila, el cual junto con escarpados cerro son el marco de una zona de transición de clima extremoso cálido y húmedo, con una vegetación y fauna exóticos.

Dicho cerro, el cual se levanta imponente en el extremo sur del cañón, recibe su nombre de un vestigio prehispánico adaptado a un abrigo rocoso (de 12 metros de largo y 3.5 m de alto) localizado en la peña más alta del mismo: un muro de piedra con recubrimiento de barro y algunos orificios o vanos que, a la lejanía, dan la apariencia de “ventanas”; asimismo, como decoración, tiene franjas alternadas de dos colores.

Los codirectores del proyecto abundaron que recientemente se obtuvo un fechamiento por radiocarbono, asociado a la construcción de ese elemento arquitectónico, el cual lo sitúa alrededor del siglo VIII de nuestra era.

En virtud de que la iniciativa de investigación y conservación es a largo plazo, en breve se emprenderá la intervención del abrigo rocoso, para limpiarlo y restaurar el aplanado y la pintura del muro, afectados por la erosión.

En la falda oriental del sitio se han localizado varias terrazas y plataformas que los antiguos habitantes crearon para contrarrestar la pendiente natural y generar espacios planos para vivienda y, posiblemente, para el cultivo.

Tales adecuaciones se observan en otros sectores del cerro, hechas para la construcción de conjuntos de edificios de uso ceremonial que estuvieron en funciones entre los siglos VII y XV de nuestra era; entre dichos vestigios destaca un complejo arquitectónico monumental que abarca la totalidad de la cima.

“Los cambios en la topografía para adaptar la arquitectura fueron transformando la fisonomía del cerro hasta construir un paisaje cultural, el cual funcionó como lugar de culto por lo menos durante siete u ocho siglos”, expusieron los especialistas del Centro INAH Zacatecas.

Durante los trabajos de rescate para la construcción del Centro de Atención al Visitante (CAV), en las partes bajas de la elevación se recuperaron varios enterramientos humanos de diferentes épocas, con ajuares y ofrendas compuestos por pulseras de concha marina, vasijas, figurillas de barro y, en los casos más tardíos, ornamentos de cobre.

Los arqueólogos Solar, Martínez y Jiménez indicaron que la ocupación humana del Cerro de Las Ventanas fue interrumpida un par de siglos antes de la llegada de los conquistadores, aunque la región continuaba siendo habitada por grupos caxcanes, los cuales participaron de forma muy activa en la famosa resistencia indígena contra el dominio español, conocida como Guerra Chichimeca.

El recorrido por la zona arqueológica incluye los sectores de la Acrópolis y la Plaza de los Altares.

La Acrópolis representa el conjunto arquitectónico de mayor monumentalidad y abarca aproximadamente ocho hectáreas donde se distribuyen edificios, plazas y patios, edificados sobre plataformas y terrazas artificiales. De este complejo destaca su sistema constructivo, a base de lajas delgadas sobrepuestas.

En los cerros aledaños se encuentran conjuntos arquitectónicos de menor tamaño y varios grupos de petrograbados con motivos abstractos, además de abundantes jícaras pétreas, elaboradas para colocar ofrendas.

En lo que respecta a la Plaza de los Altares, ésta forma parte de un conjunto de edificios que se localizan en la ladera media del cerro. Cuenta con dos altares centrales, y está delimitada por una plataforma alargada y algunos basamentos piramidales. Este espacio —que continúa en proceso de investigación—, parece corresponder a una etapa más tardía, posiblemente, entre los siglos X y XIV de nuestra era.

Con una extensión de 20 hectáreas abiertas al público —de aproximadamente 120 en total—, la Zona Arqueológica Cerro de Las Ventanas cuenta con área de servicios y sala museográfica introductoria, áreas de descanso, senderos, andadores y escalinatas habilitadas para la visita pública, además de delimitación física de protección y señalización.

Cabe mencionar que el CAV fue construido con recursos otorgados por la Secretaría de Turismo y por el Gobierno del Estado de Zacatecas; asimismo, el municipio de Juchipila contribuyó con fondos para la adecuación del CAV y para la obra exterior.

Junto con las zonas arqueológicas de La Quemada, Altavista Chalchihuites y Cerro del Teúl, el proyecto integral de investigación y conservación Cerro de Las Ventanas contribuye a comprender la conformación durante la época prehispánica de lo que hoy es el sur de Zacatecas, en particular del periodo Epiclásico (600-1200 d.C.) y su florecimiento en el Posclásico (1200-1531 d.C.).

Cerro de Las Ventanas se localiza en el poblado El Remolino, próximo a la cabecera municipal de Juchipila, Zacatecas. Se accede por la carretera federal Guadalajara-Saltillo. Horario: martes a domingo, de 9:00 a 17:00 horas. Entrada libre.