Inicio Educación EVA: tecnología contra el cáncer de mama

EVA: tecnología contra el cáncer de mama

194
0

Por Montserrat Muñoz
Agencia Informativa Conacyt

Guadalajara, Jalisco.- Un grupo de jóvenes de entre 18 y 24 años busca mejorar la calidad de vida de las mujeres con la creación de un dispositivo portátil y no invasivo para la detección temprana de cáncer de mama.

EVA es el nombre de este dispositivo y Julián Ríos Cantú, de 18 años, es el líder del proyecto.

“Hacemos parches de biosensores completamente flexibles que se colocan dentro de cualquier brasier. Es tan fácil como tener tu smartphone, comenzar la autoexploración, tomar todos los datos de temperatura del seno y al final tener una evaluación”, comentó el emprendedor en una plática para más de 400 personas.

Durante una de las presentaciones más concurridas de la octava edición de Campus Party en México, Ríos Cantú relató la historia de EVA y de Higia Technologies, la empresa que cofundó junto con los también estudiantes José Ángel Lavariega Gómez y José Antonio Torres.

José Antonio Torres se desempeña como el director de Tecnología de la empresa, mientras que Lavariega Gómez fue nombrado director de Innovación.

Investigación detrás del emprendimiento

El equipo de Higia Technologies.El joven se inspiró en la experiencia de su madre para crear EVA, luego de que fuera diagnosticada por segunda ocasión con cáncer de mama en 2012. Señaló que al principio del emprendimiento, la ignorancia, falta de experiencia, pero sobre todo la ambición por cambiar estos aspectos, los describían a la perfección.

José Antonio Torres señaló entonces que se volcaron a la investigación, tanto en el ámbito médico como en el tecnológico. “Ir aprendiendo hace que tengas más certeza sobre lo que estás haciendo. Tenemos el apoyo de estas investigaciones que fundamentan nuestra idea”, refirió.

“Nos dimos cuenta que esto era un problema más grande de lo que pudimos haber pensado. Mientras avanzábamos, me empecé a enamorar y obsesionar con el problema”, relató por su parte José Ángel Lavariega Gómez.

Durante las primeras investigaciones, los emprendedores comprendieron que los cambios en la temperatura, textura y coloración del seno de alguna forma están ligados a la presencia de cáncer de mama. Para que un cáncer se desarrolle, se necesita oxígeno y nutrientes, transportados por el principal fluido de calor en el cuerpo: la sangre.

“Ante la presencia de cáncer hay mayor flujo de sangre, lo que significa mayor temperatura. Lo que EVA hace es analizar estos datos, mapearlos de una forma muy precisa, contrastarlos y, finalmente, dar una evaluación de riesgo”, comentó Ríos Cantú.

El joven enfatizó que el dispositivo no ofrece un diagnóstico sino únicamente una evaluación de riesgo a modo de prevención. El diagnóstico es atribuible únicamente al patólogo y a la biopsia, sentenció. Luego de detectada alguna anormalidad, se alerta al oncólogo o médico para el tratamiento pertinente.

Los jóvenes expusieron que EVA no pretende ser un sustituto para la mastografía, dado que entienden este método como el más eficiente para determinar el lugar exacto del cáncer en el seno; aunque claro, con sus propias limitantes.

“EVA no puede decir exactamente dónde está (el cáncer). Nuestra herramienta es de predicción para sustituir la autoexploración y el ultrasonido y para evitar mastografías y biopsias innecesarias”, sentenció el líder del proyecto, a la vez que mencionó que EVA cuenta con una especificidad de entre 87 y 93 por ciento.

Prototipo

Para llegar a un primer prototipo, los tres socios comenzaron a desarrollar el hardware del dispositivo con una inversión propia que no rebasaba los 250 dólares. Con técnicas elementales y mucha creatividad, lograron elaborar su circuito y su propio sistema de soldado para los sensores milimétricos que manejarían.

Luego se enfrentaron a la necesidad de crear un algoritmo que pudiese cuantificar los tres factores y determinar anormalidades referentes al cáncer de mama. Fue entonces que expandieron el equipo y contrataron más personal, quienes ayudarían a perfeccionar el dispositivo a través del diseño, programación y conocimientos de inteligencia artificial.

Actualmente, el equipo de Higia se compone de 10 integrantes, todos entre 18 y 24 años de edad.

Higia Technologies, la empresa

Julián Ríos Cantú fundó Higia Technologies, definida como una empresa mexicana de biosensores. Todo surgió de un concurso de emprendimiento en su escuela, la Prepa Tec Eugenio Garza Sada. “Agarré a los chavos más listos que conocía y les dije ‘vamos a revolucionar esto’; aunque al principio no teníamos ni idea de qué íbamos a hacer”, compartió el estudiante.

Desde entonces, han sufrido altibajos. El emprendedor compartió que en un momento de desesperación, se prepararon para vender 10 por ciento de su compañía por 20 mil pesos a un sistema de hospitales universitarios.

“Afortunadamente los médicos nos dijeron que no estaban interesados y seguimos por nuestro camino; ahora la historia es diferente. Cuando hay muchos problemas, es muy complicado tener una visión a largo plazo”, afirmó.

La empresa fue asesorada por la incubadora de empresas del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) y ha obtenido diversos premios de varios cientos de miles de pesos, entre los cuales destaca un fondo del Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem) por 300 mil pesos. La iniciativa privada se ha involucrado también, aportando más de siete millones de pesos para apoyar este emprendimiento.

“Higia nace por nuestra pasión por la ciencia y la tecnología y no someternos a la misma rigurosidad de ese campo del conocimiento es faltar a nuestros propios principios”, afirmó Ríos Cantú, quien agregó que este mes iniciarán las pruebas clínicas finales previo a la comercialización de EVA, en colaboración con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

El joven señaló que esta tecnología puede ser explotada para tratar diferentes patologías, por lo que otras líneas de investigación ya se enfocan en la creación de soluciones para pie diabético, cáncer testicular y cáncer de próstata.